Ayer se realizó la primera jornada la 59ª Junta Directiva de Rectores y Rectoras del Centro Interuniversitario de Desarrollo, CINDA, encuentro internacional -que tuvo como anfitrión a la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, en Colombia- y que analizó los desafíos de la autonomía universitaria frente a los cambios políticos, sociales y tecnológicos actuales.
¿Cómo garantizar que las universidades conserven su capacidad de decidir sobre su futuro en un mundo atravesado por la inteligencia artificial, las transformaciones sociales y las crecientes presiones económicas y políticas? Esta fue una de las preguntas que orientaron las conversaciones durante el primer día de la 59.ª Junta Directiva de Rectores y Rectoras del Centro Interuniversitario de Desarrollo (CINDA), celebrada en la Pontificia Universidad Javeriana, en Bogotá.
Bajo el lema “Autonomía universitaria en tiempos de cambio”, el encuentro reunió a representantes de instituciones de educación superior de América Latina y Europa para reflexionar sobre el papel de las universidades en la sociedad, los riesgos que enfrenta la libertad académica y las decisiones que deberán tomar para responder a nuevas realidades sin perder su identidad.
La importancia de esta Junta radica en la posibilidad de construir respuestas colectivas a desafíos que trascienden las fronteras institucionales. Desde su creación en 1971, CINDA ha promovido la cooperación universitaria en asuntos como el aseguramiento de la calidad, la internacionalización y la gestión académica.
Durante la apertura, el padre Luis Fernando Múnera Congote, S. J., rector de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, destacó el valor de compartir experiencias entre quienes tienen la responsabilidad de dirigir las instituciones.
“Precisamente por la naturaleza de estas responsabilidades, resulta especialmente valioso contar con espacios donde podamos conversar con colegas que conocen de primera mano lo que implica dirigir una universidad”, afirmó.
El Rector señaló que la inteligencia artificial, las transformaciones demográficas, las nuevas expectativas estudiantiles y las presiones sobre la sostenibilidad institucional exigen revisar concepciones tradicionales de la educación superior. También resaltó que el valor del encuentro está en las relaciones que se construyen y en los aprendizajes que surgen al compartir tanto los aciertos como las dificultades.
La autonomía, una responsabilidad con la sociedad
Para Àngels Fitó, presidenta de CINDA y rectora de la Universitat Oberta de Catalunya, las universidades enfrentan el desafío de imaginar nuevas experiencias de aprendizaje sin dejar a nadie atrás. En su intervención, compartió una iniciativa de transformación institucional que busca incorporar la inteligencia artificial y aprovechar el conocimiento colectivo de profesores y equipos de gestión.
Fitó planteó que la transformación universitaria no depende exclusivamente de las herramientas tecnológicas, sino de la capacidad de las instituciones para fortalecer el pensamiento crítico y ampliar las oportunidades educativas.
En ese contexto, sostuvo que “la autonomía universitaria no es un privilegio que debamos preservar para seguir siendo quienes somos, sino que es una responsabilidad que debemos ejercer para llegar a ser lo que nuestras sociedades necesitan”.
Esta reflexión encontró eco en la conferencia de Josep Maria Garrell, presidente de la Asociación Europea de Universidades (EUA), quien abordó las amenazas a la autonomía institucional y a la libertad académica en un escenario de deterioro de los indicadores democráticos internacionales.
Garrell explicó que la autonomía no puede limitarse a su reconocimiento en las leyes, pues las universidades necesitan condiciones reales para tomar decisiones sobre sus programas académicos, recursos, organización y proyectos institucionales.
“La autonomía universitaria es, yo diría, una condición para que puedan servir a la sociedad”, señaló.
El académico también advirtió que las restricciones financieras y los cambios regulatorios pueden limitar la capacidad de las instituciones para desarrollar su misión, incluso cuando formalmente se reconoce su independencia.
Desde una perspectiva latinoamericana, Álvaro Rojas, Director ejecutivo de CINDA, profundizó en las tensiones que producen las dinámicas del mercado y la intervención estatal sobre las decisiones universitarias.
“El mercado no prohíbe, pero hace inviable aquellas propuestas que están ajenas a la gran tendencia en el mercado”, expresó al referirse a las condiciones que pueden orientar la oferta educativa y reducir los márgenes de decisión institucional.
Su reflexión permitió ampliar el debate hacia los mecanismos de financiación, acreditación, evaluación y regulación que influyen en la manera como las universidades ejercen su autonomía.
Àngels Fitó, presidenta de CINDA y rectora de la Universitat Oberta de Catalunya, planteó durante su discurso de bienvenida que «la transformación universitaria no depende exclusivamente de las herramientas tecnológicas, sino de la capacidad de las instituciones para fortalecer el pensamiento crítico y ampliar las oportunidades educativas».
Álvaro Rojas, Director ejecutivo de CINDA, profundizó en las tensiones que producen las dinámicas del mercado y la intervención estatal sobre las decisiones universitarias.“El mercado no prohíbe, pero hace inviable aquellas propuestas que están ajenas a la gran tendencia en el mercado”.
Nuevas tecnologías, nuevos desafíos
El panel sobre autonomía universitaria también examinó las tensiones entre las responsabilidades del Estado, las necesidades sociales y la libertad de las instituciones para orientar sus proyectos educativos.
Jairo Cifuentes Madrid, exsecretario general de la Javeriana, abordó las diferencias entre los modelos de supervisión de la educación superior. En su intervención señaló que, en América Latina, los ministerios de Educación tienden a privilegiar una supervisión basada en el cumplimiento normativo, mientras que otros sistemas avanzan hacia modelos de supervisión basados en riesgos.
Este contraste abrió una discusión sobre cómo garantizar la calidad y la rendición de cuentas sin restringir innecesariamente la capacidad de las universidades para innovar, responder a las necesidades sociales y tomar decisiones académicas.
Por su parte, Odile Camilo, rectora de la Universidad Iberoamericana de República Dominicana (UNIBE), llamó la atención sobre las presiones externas que condicionan la producción de conocimiento y las agendas de investigación.
“Porque hay una decisión que toma fuerza externa sobre qué conocimiento vale, qué conocimiento se comparte”, advirtió.
Su intervención puso de relieve los desafíos que enfrentan las universidades cuando las prioridades de financiación de la investigación no necesariamente coinciden con las necesidades de sus comunidades o con los problemas que buscan resolver.
El impacto de las tecnologías también ocupó un lugar central en las discusiones. Los participantes señalaron que incorporar inteligencia artificial no garantiza, por sí mismo, una mayor autonomía. Por el contrario, la dependencia de plataformas, proveedores tecnológicos y sistemas algorítmicos puede trasladar decisiones académicas a actores externos.
En este escenario, el reto para las instituciones no consiste únicamente en utilizar nuevas herramientas, sino en conservar su capacidad de decidir cómo, para qué y bajo qué principios incorporarlas.
La Junta de CINDA dejó planteada una reflexión que conecta las distintas intervenciones: la autonomía universitaria no significa aislamiento ni ausencia de responsabilidades. Su ejercicio exige diálogo, cooperación, pensamiento crítico y capacidad de decisión.
Desde Bogotá, las conversaciones reafirmaron la importancia de fortalecer las redes internacionales para que las universidades puedan enfrentar juntas los desafíos de una época de transformaciones aceleradas, sin renunciar a su propósito de formar personas, producir conocimiento y contribuir al desarrollo de la sociedad.


















